Convivencia entre niños y mascotas

Cuando tenemos niños pequeños y tomamos la decisión de incluir una mascota a nuestra familia siempre nos preguntamos, ¿será beneficioso para el niño o niña traer un perro o gato a la casa?

Culturalmente hay personas que no ven con buenos ojos que los más pequeños se críen con animales ya sea porque les parece un riesgo o una fuente innecesaria de bacterias. Lo cierto es que expertos en sicología infantil y etólogos caninos aseguran que esta convivencia es benéfica no sólo para el crecimiento del niño sino para reforzar la personalidad de ambos.

Según expertos criar a un niño junto a una mascota hará que los hijos crezcan con varios valores como: humildad, empatía, respeto y responsabilidad, además de aprender a convivir y compartir, aspectos que harán de ellos excelentes personas. Ceremonial te invita a leer tres motivos por los que los niños y las mascotas pueden y deben convivir

1. Ambos se cuidan
La mirada de los niños pequeños está hambrienta de estímulos. Esto se debe a que ellos siempre están a la expectativa de todo, pues, en muchos casos por primera vez están viendo imágenes que almacenan en su cerebro, de ahí la admiración de ellos por muchas cosas. Por ello el hecho que desde pequeños interactúen con una mascota les permitirá tener los siguientes beneficios:
•Contar con una estimulación continua diferente al del padre o la madre.
•Los animales no son ajenos a la presencia del pequeño miembro de la familia, alguien más débil y delicado. Son muchos los perros que actúan como fieles protectores. De hecho, en redes han circulado videos donde se puede evidenciar como perros y gatos protegen a los niños de algunos accidentes.
•Los perros, los gatos, los pájaros, los conejos, entre otros, son reconocidos por los niños como “miembros” importantes dentro del entorno familiar. Alguien a quien observar, atender y respetar.

2. Aprender sobre responsabilidad
La responsabilidad es tarea de todos. Hay padres o madres que adoptan una mascota bajo la condición de que el niño se haga responsable de él. Más tarde, son ellos quienes se hacen cargo del animal. Bien, esto no debería ser así, te explicamos por qué.
•Tener un animal en casa es responsabilidad de todos. No sólo de los hijos ni sólo de los padres, en absoluto. Los niños deben aprender desde muy temprano que la mascota es un miembro más de la familia, y como tal, tiene necesidades y merece la misma atención que todos.
•El perro o el gato, va a ser el primer ser vivo del que el niño va a ocuparse, lo verá crecer con él, padecer enfermedades, sabrá que siente frío y hambre como él, lo que creará en el niño responsabilidad, amor y respeto.
•Una responsabilidad temprana es un modo de madurar. Pero recuerda, es algo que se debe repartir entre todos, así que enseña a tus hijos cómo deben alimentarlo, cuándo sacar al perro a pasear, cómo limpiar la caja donde el gato hace sus necesidades, o cómo responsabilizarse de la pecera.

3. Desarrollo emocional
Los animales son grandes magos de las emociones. ¿Quién lo pone en duda? Son fieles compañeros capaces de darnos esa sonrisa cuando más lo necesitamos, ese amigo fiel que se sentará junto a nosotros cuando nos sintamos solos. Ellos son esa pieza esencial que nos da amor de forma gratuita. Sin esperar nada a cambio.
Si los niños crecen junto a ellos, desarrollarán sus habilidades emocionales con más facilidad. Dispondrán de una mayor empatía para reconocer si su animal está tranquilo, alegre o inquieto. Sabrá lo importante que es respetar a los demás, la importancia de cuidar, respetar, acariciar, acompañar.

¡Quita las dudas! no tengan miedo ni temor al momento de incluir una mascota como miembro de la familia si tienen un niño o niña pequeña, más bien, alégrense que van a tener dos ‘chiquitos’ que crecerán aprendiendo el uno del otro.

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